Gadafi murió de la misma forma en que mató

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Su dictadura no tuvo piedad con los adversarios

M. Gadafi dijo que resistiría hasta la muerte casi un presagio de lo que sucedió. La realidad de su situación era muy diferente de lo que proclamaba desde sus escondites. El podía proferir cualquier tipo de amenazas, pero su estructura militar y su poder político estaban desahuciados. Durante su dictadura no tuvo remordimientos. Fue responsable de atentados sangrientos que conmovieron al mundo. Mato sin juicio y sin piedad a cuanto opositor se le animara y por el motivo que fuera.

Apoyo al terrorismo en todos sus aspectos. Fue un terrorista devenido en líder de un país a cuyos ciudadanos tenía en la miseria a pesar de la riqueza del petróleo. Soñaba con ser el líder de todos los musulmanes del mundo. Sus lucubraciones y delirios lo llevaron a no ver la realidad de lo que vendría. Odiaba a Israel. Propuso trasladarlo a otros sitios del planeta para lograr que la región solo fuera musulmana. De haberlo logrado seguramente hubiese liderado a todos los países islámicos. Su soberbia lo llevo a emitir discursos amenazantes en cuanto foro se le brindo. Por desgracia el mundo occidental le brindo sus tribunas, una actitud casi suicida que el aprovecho. Sus amigos fueron todos los enemigos de Israel y de los Estados Unidos. Junto a ellos pensaba en hacer desaparecer lo que ellos llamaron el Ente Sionista. A pesar de que el odio a los judíos los unía mantenía diferencias abismales con los líderes de países petroleros que eran sus competidores. De haber podido adueñarse de cuanto país tuviera a mano lo hubiese hecho y no le importaba aniquilar ciudades enteras. La vida no representaba nada para él, por lo menos la vida ajena. Sin embargo sus ruegos finales indican que su vida si le interesaba. Casi imploro que no lo maten pero no pudo convencer a sus captores enfervorizados y fanatizados que lo tenían entre ceja y ceja. Parecía que cada uno de ellos quería llevarse un trozo de Gadafi para su casa como trofeo de guerra. La furia con que se manejaron los rebeldes nos hace temer respecto al futuro.

Quizás tengamos más de lo mismo, con otros nombres, otras caras y bajo otras formas políticas. Creo que Gadafi tuvo suerte de morir. Me hubiese gustado verlo sentado frente a los jueces, que tuviera que pasar por todo el proceso de un juicio donde se documentaran todos sus delitos y que recibiera luego las máximas condenas. El linchamiento no es un buen antecedente, incluso si se lincha a un asesino como este. La ley del más fuerte solo hará que los gobiernos se sucedan uno tras otro, que los gobernantes dejen el poder cuando sean asesinados y no por elecciones.

Se requiere un cambio importante en el comportamiento de la gente, un cambio que les permita vivir como seres humanos y no como bestias. Eso no se logra matando a los dictadores. Ahora es turno de la educación, de un cambio de sistema que requiere convertir a los ciudadanos en parte del funcionamiento de una democracia.