EL PODER CORROMPE A LOS GOBERNANTES

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La inestabilidad política sigue dominando al Mundo

Oriente Medio y otros puntos del planeta se encuentran sumergidos en un clima impredecible de inestabilidad política. La primavera árabe y otros hechos que hicieron pensar en cambios profundos no han dado los resultados esperados. De hecho casi todos los factores que motivaron las protestas han seguido vigentes a pesar del cambio de nombres y de las promesas que se hicieron al tomar el poder. Queda claro que no es lo mismo protestar que gobernar, que no es igual apoyar protestas que asumir decisiones urgentes y necesarias para intentar solucionar los temas que generan los reclamos. Esta situación se repite en casi todos los países que están pasando por esta experiencia.

En Egipto las manifestaciones de la Plaza Tahrir de El Cairo  han logrado derrocar a Mubarak. Se suponía que  con ello terminaría el abuso del que se acuso al ex presidente durante su gobierno. Sin embargo no ha terminado la violencia, no ha cesado la represión y se han producido infinidad de muertes que se suman a los castigos que las fuerzas militares propinan a los opositores y manifestantes. A medida que pasaron los meses se ha visto que en realidad Mubarak fue sustituido por quienes anteriormente lo acompañaron en las tareas de mantener dominado al pueblo utilizando los métodos que fueran necesarios para ello. Nadie puede pensar entonces que algo cambie en forma positiva. La euforia del principio se transformo rápidamente en decepción y frustración, llevando nuevamente a miles de manifestantes a la plaza que se ha convertido en el símbolo de los cambios que pretenden los egipcios.

FUERA, FUERA, es el grito de la multitud en la plaza

Finalmente el gobierno egipcio presento su renuncia a la Junta Militar tratando de aplacar los ánimos y bajo la presión de manifestantes cuyo número se multiplicaba con el pasar de las horas. El jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, Mohamed Hussein Tantawi, acepto las renuncias confirmando en su discurso televisivo que las elecciones  presidenciales se realizaran antes del mes de julio y las parlamentarias este 28 de noviembre. Los manifestantes no se han conformado con ello y al grito de fuera! Fuera! indicaron sus deseos de que termine de inmediato el poder de la junta. Pensar que todo esto es espontaneo sería muy ingenuo. Los intereses políticos están detrás de los hechos mas allá de las razones que ayuden a producirlos. El gobierno dice que aceptaría irse antes si un plebiscito así lo decide pero no está claro quienes vendrían a ocupar su lugar.

Los egipcios son tantos millones que  siempre tendrán unos cientos de miles dispuestos a manifestarse contra cualquier gobierno que asuma, aunque solo representen a un pequeño porcentaje de esa vasta población.  La inestabilidad del sistema político nos depara todavía muchos cambios y reposiciones. Los que vengan tendrán los mismos problemas, los siguientes lo mismo y así será hasta que se logre una estabilidad que permita un periodo de gobierno más extenso que pueda buscar soluciones más realistas. No hay por el momento un líder o un grupo que lidere este cambio y que sea apoyado por mayoría. Los Hermanos Musulmanes son el grupo más organizado y de seguro sacara provecho de ello. En caso de que accedan al poder no podemos esperar nada mejor. Habrá muchos más problemas,  más restricciones,  más conflictos con Israel y otros países occidentales, y hasta la posibilidad de que los acuerdos existentes pierdan su vigencia.

En Siria, Assad se aferra a su poder absoluto

El Presidente sirio sigue encaprichado en mantener una situación que se le ha ido de las manos hace demasiado tiempo. A pesar de las declaraciones y amenazas de sanciones que provienen del Gobierno de los Estados Unidos, de las Naciones Unidas, de la organización de Derechos Humanos y de la propia Liga Árabe, Assad se aferra al poder y al gobierno convencido que tiene la fuerza para encaminar los posibles y lentos cambios que propuso.  El poder nubla los pensamientos y despierta esa ambición desmedida que no permite ver la realidad con claridad. Sabe que sus horas están contadas pero teme terminar aun peor si  se muestra débil. Mientras tanto gana tiempo para acomodar y esconder todo lo que pueda incriminarlo cuando otros decidan por él.  Reafirma y amplia su relación con Irán con quien tiene intereses comunes, enemigos comunes y negocios de todo tipo que incluyen el envió permanente de armamento para Siria y para los grupos terroristas que abastece. Cree que con la estructura militar bajo su mando tiene más posibilidades de defensa que yéndose del gobierno. La población está pagando por ello  un precio muy caro en vidas humanas por la terrible represión  con la que trata de aplacar cualquier manifestación de protesta. Los opositores están siendo perseguidos y castigados pero las protestas no cesan y crecen a pesar de las muertes y las detenciones que lejos de amedrentarlos los incita a continuar.  Tampoco está claro en este país cual es la alternativa y quienes ocuparan en el futuro el poder y el gobierno. Este denominador común de la Primavera Árabe puede ser un bumerang que tire por la borda las ilusiones de que se instalen verdaderas democracias representativas, pacificas y respetuosas de las leyes y de la vida humana.

Bendita e imperfecta democracia

En la mayoría de los casos el poder corrompe, pero el poder absoluto corrompe aun más. Por eso las dictaduras son el caldo de cultivo de la corrupción, la  represión, la injusticia, el enriquecimiento ilícito, la apropiación indebida de los bienes públicos y la comisión de cuanto delito podamos imaginar. Son muy pocos los gobernantes que han salido ilesos de esta premisa y en ningún caso fueron los que gozaron de poder absoluto.  En muchos países esa corrupción fue acompañada de violencia desde el Estado, en algunos casos contra sus propios ciudadanos y en otros con actos terroristas contra otros países y pueblos. Muchas generaciones fueron educadas de forma tal que aceptaran estos hechos como normales, que se resignaran a vivir de la forma que les ha tocado en suerte según el lugar donde nacieron.  Para ello, los gobernantes corruptos han utilizado los medios de difusión, la publicidad, la educación, y sobre todo la fuerza de las armas y el temor a los castigos. Aunque el mundo sigue sin despertar y millones de ciudadanos creen que estas cosas son problemas que le pasan a los demás, está llegando la hora en la que  muchos de estos líderes poderosos paguen sus cuentas pendientes.  Saddam Hussein, Gadafi y sus secuaces o Bin Laden  fueron algunas muestras de que sus atrocidades está llegando al fin. Otros líderes de gobiernos democráticos que han usado su poder en beneficio propio también  han caído en los últimos meses y tendrán que afrontar juicios por sus acciones. Otros  siguen en el poder pero han puesto sus barbas en remojo ante la realidad que los rodea. Los que utilizaron su poder para abusar de las personas, acosar, violar o comprar sus servicios, están siendo juzgados o ya han sido condenados. Hay un poder mayor que no es corrupto y que al final pondrá a estos individuos en su sitio y es el poder del pueblo,  que cuando actúa en conjunto produce una fuerza tal que contrarresta esos actos delictivos  individuales que tanto daño hicieron y harán al mundo en que vivimos.