El Milagro de la Libertad

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Imagino a un ciudadano sirio escribiendo como yo puedo hacerlo aquí

El milagro de la libertad puede desembocar en la paz

 

Autor: Bernardo Ptasevich

Nos ha tocado pasar este año por acontecimientos jamás soñados; cambios en el Medio Oriente quizás mal llamados “la primavera árabe” y que aún no sabemos qué rumbo tomarán. En este Janucá de los milagros, ronda por mi cabeza la idea de la libertad, esa que por suerte disfrutamos y que no queremos perder. En nuestro país, la democracia nos permite ser individuos pensantes y exponernos sin miedo ante los demás. Para temer perder la libertad hay que haberla conocido y disfrutado. Cientos de millones de árabes no conocieron ni vivieron nunca de esa forma.
Esos que en nuestro preconcepto son y serán siempre nuestros enemigos, no tuvieron ni tienen la opción de razonar, de compartir o discutir, de expresarse o disentir, de ser ellos mismos. En esa educación autoritaria y represiva que han recibido quedaron atrapados por décadas y generaciones. Los resultados saltan a la vista. A pesar de que esa represión ha formado generaciones sumisas al poder, hay quienes viajaron y han logrado conocer que hay otra forma de vida, otras formas de convivir con los demás y de amar a su familia.
Pero ellos no podrán manifestarlo, no podrán trasmitirlo, no podrán discutirlo con sus amigos ni con los ciudadanos de su pueblo. Si lo hacen, morirán en el intento. Serán castigados para que quede claro que solo puede hacerse lo que sus dirigentes extremistas quieren. Si los milagros existen, si el espíritu de Janucá puede transformar la realidad, desearía para ellos un cambio tan profundo y radical que les permita ser individuos libres, que no sean amenazadas por el poderoso de turno y anuladas en su pensamiento.
Los milagros y los sueños, utopías que salvarían al mundo, están lejos de cualquier razonamiento lógico. Pero si una vez sucedió, quizás pueda suceder de nuevo. Por eso en este Janucá dedico mis buenos deseos a nuestros enemigos. Si algún día eso fuera realidad se podría lograr la paz de la que tanto hablamos pero que hoy es absolutamente imposible de conseguir.
Con personas libres que puedan razonar y discutir sin la presión de los extremistas seguramente la razón superaría a la fuerza pudiendo llegar a todos los acuerdos necesarios para la paz. Nosotros ya somos libres y estamos en condiciones de proponer y escuchar. Solo así podríamos convivir en un mundo más lógico, menos violento y con expectativas de lograr cosas positivas en lugar de la destrucción que hoy sufrimos.
Por la paz en Medio Oriente, por el pensamiento libre para nuestros vecinos, por el futuro de nuestra nación judía reconocida y respetada por el resto del mundo, por la convivencia en este único planeta que habitamos todos, voto por que se cumplan todos los milagros que hemos imaginado y los deseos que hemos soñado. El futuro es lo único que se puede cambiar y solo personas libres pueden lograrlo.